Espondiloartritis anquilosante

Espondiloartritis anquilosante

La espondilitis anquilosante, el tipo más común de reumatismo espinal, es la más conocida de este grupo de enfermedades. Causa inflamación primero en la columna vertebral, luego en la cadera y, a veces, en las articulaciones circundantes.

¿Qué causa la espondilitis anquilosante?

La causa más importante conocida de la enfermedad es la predisposición genética. Se ha descubierto que la presencia de la estructura genética llamada “HLA B27” está asociada con estas enfermedades.

¿En quiénes y a qué edades se observa?

La espondilitis anquilosante es más común en hombres. De hecho, es tres veces más común en hombres que en mujeres. La edad de aparición varía principalmente entre la adolescencia y la edad adulta. Es raro que la enfermedad comience después de los 45 años. La espondilitis anquilosante comienza en la adolescencia en el 40 % de los pacientes. ¿Cuáles son los síntomas?
En el sistema musculoesquelético, la causa más común es dolor lumbar. El dolor, que se siente ligeramente más abajo en la cintura, a veces se irradia hacia la mitad de la cadera. El dolor puede aparecer en el lado derecho un día y en el izquierdo al siguiente. El paciente tiene dificultad para caminar. La espondilitis anquilosante, que causa dolor y rigidez, especialmente por la mañana, también causa dificultad para cambiar de postura en la cama. Puede haber dificultad para levantarse por la mañana y, en ocasiones, rigidez que requiere levantarse con ayuda. Con el tiempo, aunque el dolor inicial en la zona lumbar disminuye, el dolor y la rigidez en las partes superiores de la columna, la espalda y el cuello comienzan a aumentar.
El síntoma más común en el ojo es la inflamación ocular. Si el enrojecimiento, el dolor y la visión borrosa aparecen simultáneamente, puede desarrollarse uveítis (inflamación de la capa visual).
Además, la diarrea crónica y la colitis colónica se encuentran entre los problemas que se observan con la espondilitis anquilosante. ¿Cómo se realiza el diagnóstico? ¿Qué tipos de pruebas se utilizan?
Diagnosticar la espondilitis anquilosante no es muy difícil. El paso más importante es sospechar la enfermedad. En casos donde la enfermedad apenas comienza, las radiografías directas pueden no proporcionar suficiente información. En este caso, puede ser necesario realizar una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC) para buscar signos de inflamación y HLA B27, una molécula de predisposición genética, en análisis de sangre.

¿Es la espondilitis anquilosante una enfermedad hereditaria?

Si una persona con espondilitis anquilosante es portadora del gen HLA B27, transmite la predisposición a sus hijos. Sin embargo, transmitir la predisposición no significa necesariamente que sus hijos desarrollen espondilitis anquilosante. Simplemente aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. El riesgo de desarrollar espondilitis anquilosante en una persona con antecedentes familiares de esta enfermedad aumenta 20 veces en comparación con otras personas.

¿Cómo se trata?

La parte más importante del tratamiento son los medicamentos. La enfermedad se trata principalmente con analgésicos antiinflamatorios, fármacos específicos para el tratamiento del reumatismo y agentes biológicos que se han comenzado a utilizar en los últimos años. Se están logrando resultados muy satisfactorios en paralelo con los avances en la industria farmacéutica.
El ejercicio es tan importante como la medicación en el tratamiento. El ejercicio es especialmente necesario para mantener la elasticidad de la columna vertebral. Con esta enfermedad, la columna se vuelve inmóvil y rígida. Para prevenir esto, es necesario ejercitar la columna. La natación, el fitness, el yoga y los ejercicios de musculación son útiles en el tratamiento de la enfermedad.
La ozonoterapia y los tratamientos dietéticos antiinflamatorios, que se han implementado recientemente, también influyen positivamente en la evolución de la enfermedad.