Ablación del nódulo tiroideo

Ablación del nódulo tiroideo

El nódulo tiroideo, una afección común en la sociedad y más común en mujeres que en hombres, se produce como resultado de la proliferación anormal de las células que componen la glándula tiroides.

La tasa de nódulos benignos (no cancerosos) en la glándula tiroides es del 85 al 95 %. El riesgo de malignidad es del 5 al 15 %.

Además de los problemas estéticos, las masas benignas pueden causar problemas más graves, como presión sobre la vena o el riesgo de malignización.

Ablación de nódulos tiroideos: tratamiento no quirúrgico

El tratamiento tradicional del nódulo tiroideo es la cirugía. La ablación, por otro lado, ofrece un tratamiento no quirúrgico para los nódulos tiroideos. Las ventajas son:

  • No hay incisión ni cicatriz, ya que no hay procedimiento quirúrgico
  • No requiere anestesia general
  • La estancia hospitalaria es más corta
  • Menos efectos secundarios y complicaciones
  • Protección de la función tiroidea

La ablación por radiofrecuencia y láser (1.) es el tratamiento principal para los nódulos tiroideos benignos. La ablación por microondas es un método de tratamiento de segunda línea. La terapia de ablación se puede aplicar a los nódulos adecuados:

    • Nódulos benignos
    • Presencia de presión o hallazgos estéticos
    • La cirugía no es deseable o no es adecuada
    • Si el riesgo quirúrgico de recurrencia del cáncer de tiroides es alto

Las situaciones inapropiadas incluyen:

    • Nódulos muy grandes
    • Cuando se detecta o se sospecha que el nódulo es maligno en la biopsia o ecografía, si se trata de un nódulo claramente hipoecoico y con bordes irregulares Se identificaSi hay signos de hipertiroidismo
Nódulos sólidos

La tasa de reducción de volumen (TRV) con ablación láser durante un período de 36 meses es del 51-58 %. En la ablación por radiofrecuencia, la tasa de nódulos es mayor: del 78-82 % en nódulos de 10-12 ml y del 62-65 % en nódulos de 20-30 ml.

Los nódulos quísticos presentan tasas de reducción de volumen (TRV) más altas tras la ablación que los nódulos sólidos. Las sesiones de ablación por radiofrecuencia son más frecuentes en los grupos con predominio sólido.

Nódulos quísticos

En nódulos quísticos puros o dominantes, el tratamiento de primera línea es la ablación química, que se aplica mediante la inyección de alcohol etílico en el quiste. Si no hay respuesta o se observa crecimiento del componente sólido, se puede aplicar ablación térmica, radiofrecuencia o láser.

Procedimiento de ablación de tiroides

El procedimiento se realiza con anestesia local. Mediante técnicas de guía con aguja, se localiza el nódulo y se crea daño térmico en su interior mediante fuentes de energía como radiofrecuencia o láser. La reincorporación a la vida diaria es muy rápida tras el procedimiento.

Riesgos de la ablación tiroidea

Aunque existen riesgos muy raros como sangrado, ronquera y niveles hormonales bajos, estos riesgos son más comunes en operaciones quirúrgicas.