- noviembre 6, 2025
- Web Editorial Board
- Guía de Salud, Métodos de Tratamiento y Operaciones
¿Cuándo se realiza la cirugía de tubos de ventilación en el oído?
En la cirugía, se realiza una pequeña incisión en el tímpano para igualar la presión del oído medio con la presión atmosférica. Tras realizar una incisión de 2 mm en el tímpano bajo anestesia general, se coloca el tubo de ventilación sobre el tímpano mediante el uso de un microscopio. La cirugía dura aproximadamente 20–30 minutos.
En la gran mayoría de los pacientes pediátricos, también se realiza una adenoidectomía (extracción de las adenoides) en la misma sesión. Esto también ayuda a abrir la trompa de Eustaquio. La colocación de un tubo de ventilación en el tímpano será beneficiosa para las infecciones recurrentes del oído medio. Después de la cirugía, el paciente es monitoreado en la sala de recuperación y dado de alta una hora más tarde si no ocurren complicaciones.
¿Cómo se realiza la cirugía de tubos de ventilación?
A menos que su médico prefiera un método diferente, la cirugía se realiza de la siguiente manera:
- Preparación y anestesia: Se evalúa al paciente, se realiza un examen de oído y, si es necesario, una prueba de audiometría. Generalmente se prefiere la anestesia general para los niños, mientras que para los adultos se puede optar por una sedación corta o anestesia local.
- Visualización bajo el microscopio: Se limpia el conducto auditivo ve se visualiza claramente el tímpano con el microscopio quirúrgico.
- Miringotomía (pequeña incisión): Se realiza una incisión de aproximadamente 1–2 mm en el cuadrante anteroinferior del tímpano.
- Drenaje de fluidos: El fluido seroso o mucopurulento acumulado en el oído medio se succiona suavemente con un aspirador. Se puede tomar una muestra del fluido si es necesario.
- Colocación del tubo: Se coloca un tubo de corta duración tipo “grommet” en el borde de la incisión, o un “tubo en T” (T-tube) de mayor duración bajo el microscopio si el riesgo de recurrencia es alto. El tubo proporciona ventilación entre el oído medio y el conducto auditivo externo.
- Aplicación de gotas: Se aplican gotas óticas antibióticas/antiinflamatorias para reducir el riesgo de infección.
- Postcirugía: El paciente es dado de alta tras un periodo de observación. El tubo se expulsa espontáneamente después de un periodo determinado o se retira durante un control médico.
¿Quiénes deben usar tubos de ventilación?
Los tubos de ventilación pueden ser necesarios por problemas causados por la retención prolongada de líquidos en el oído medio (como la pérdida auditiva). Aunque esta condición se ve generalmente en niños, también puede ocurrir en adultos y causa pérdida de audición, problemas de equilibrio, problemas del habla ve deformidad del tímpano.
También pueden ser necesarios en condiciones como la obstrucción de la trompa de Eustaquio, deformación del tímpano, Síndrome de Down y barotrauma (daño al oído medio debido a cambios de presión). Los tubos de ventilación se colocan con mayor frecuencia en niños entre las edades de 1 y 3 años.
Los tubos de ventilación están indicados cuando:
- Existe presencia continua de líquido en el oído medio durante cuatro meses.
- Hay líquido presente en ambos oídos.
- Se diagnostica que el líquido en el oído medio está causando pérdida auditiva según los resultados de las pruebas de audición (una pérdida superior a 20 dB afectará seriamente el desarrollo del habla del niño).
- El líquido en el oído medio causa retraso en el habla (Por ejemplo, un niño de 18 meses que no puede decir al menos tres palabras, o un niño de dos años que no puede usar veinte palabras).
- Es una solución para infecciones recurrentes del oído y acumulación de líquido que no se pueden prevenir a pesar del uso continuo de antibióticos y tratamientos adecuados.
¿Cuándo ve cómo se deben retirar los tubos?
En circunstancias normales, generalmente es suficiente que un tubo haya funcionado saludablemente durante 9 meses. Después de un periodo de aproximadamente 12 meses, los tubos son expulsados espontáneamente hacia el conducto auditivo externo. Si el tubo se cae antes de lo esperado, puede volver a acumularse líquido y ser necesario colocarlo quirúrgicamente de nuevo. Si el tubo tarda más de lo esperado en caer, esto sugiere una perforación timpánica que no cierra espontáneamente. La decisión de cuándo retirar los tubos que no caen solos la tomará un especialista en Otorrinolaringología (ORL). En casos de enfermedades recurrentes, los tubos pueden dejarse durante muchos años.
¿Qué se debe considerar después de la cirugía?
Los pacientes sienten poco o ningún dolor tras la cirugía. Sin embargo, ocasionalmente pueden presentarse malestar, sensibilidad o náuseas debido a la anestesia. La pérdida auditiva causada por el líquido acumulado se elimina significativamente tras la operación.
El especialista en ORL prepara un plan de cuidados y controles para cada paciente ve puede recetar antibióticos. Se recomienda al paciente usar tapones para los oídos al bañarse o nadar en el mar o piscinas. De lo contrario, podría producirse una infección si el agua con bacterias entra a través de los tubos. No obstante, investigaciones recientes indican que este riesgo es alto principalmente en deportes de inmersión (buceo) o contacto con aguas estancadas (lagos, estanques). Los padres deben consultar con su especialista sobre las precauciones específicas.
¿Cuáles son los beneficios de la colocación de tubos de ventilación?
- Reduce significativamente el riesgo de recurrencia de infecciones del oído medio.
- Elimina la pérdida auditiva causada por el líquido acumulado.
- Mejora el habla, el equilibrio y los problemas de comportamiento y sueño derivados de las infecciones de oído.
Referencias
- CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades)
- NIDCD – Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIH)
- AAP (Academia Americana de Pediatría)
- NICE – Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (Reino Unido)
- Cochrane Library (Biblioteca Cochrane)

