- marzo 27, 2025
- Web Editorial Board
- Enfermedades, Fisioterapia y Rehabilitación, Guía de Salud
Enfermedad de parálisis
Los accidentes cerebrovasculares, en los que los síntomas de pérdida de función cerebral ocurren rápidamente debido a un flujo sanguíneo cerebral alterado, se encuentran en el tercer lugar entre las enfermedades que causan la muerte, después de las enfermedades cardíacas y el cáncer.
Existen dos razones principales para el accidente cerebrovascular:
1 – Accidente cerebrovascular isquémico:
Es una desaceleración o bloqueo del flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos cerebrales y se encuentra en el 84% de los casos. El bloqueo puede ocurrir de dos formas diferentes.
- Accidente cerebrovascular trombótico: Es el tipo más común de accidente cerebrovascular (69%) y el bloqueo se desarrolla lentamente. A menudo ocurre durante la noche.
- Accidente cerebrovascular embólico: Cuando el flujo sanguíneo en el corazón se ralentiza y se forman coágulos, la partícula rota y bloquea uno de los vasos cerebrales. Por lo general, la parálisis ocurre de repente, sin ningún síntoma previo.
2 – Accidente cerebrovascular hemorrágico:
Ocurre como resultado de presión arterial alta o una ruptura repentina de los vasos cerebrales importantes (“aneurisma”). Entre los accidentes cerebrovasculares, es el más dramático. Ocurre de repente mientras el paciente está de pie y activo. Se ve en el 16% de los casos.
Factores de riesgo en el accidente cerebrovascular:
Edad, género (más común en hombres), antecedentes familiares, antecedentes de accidentes cerebrovasculares previos, hipertensión (presión arterial alta), diabetes, enfermedades cardíacas, fibrilación auricular (trastorno del ritmo cardíaco), hipercolesterolemia (niveles altos de grasa en sangre), consumo de alcohol y cigarrillos, obesidad, vida sedentaria, algunos trastornos hormonales, hábitos alimenticios, obstrucción de venas en el cuello que aún no han causado síntomas (estenosis carotídea asintomática) se pueden enumerar como causas de la enfermedad. Controlar los factores de riesgo reduce significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
Síntomas de la enfermedad en el accidente cerebrovascular
Un accidente cerebrovascular puede presentar diversos síntomas, según la zona cerebral afectada. Generalmente, se observa debilidad en la mitad del cuerpo, pérdida o alteración de la sensibilidad, alteración del habla, dificultad para comprender el lenguaje hablado y problemas para caminar y mantener el equilibrio. Además, algunos pacientes pueden experimentar problemas de vejiga e intestinos, dificultad para tragar, úlceras por presión por estar acostado durante períodos prolongados, depresión, dolor y rigidez en los hombros, y aumento de la contracción muscular (espasticidad).
Tratamiento del accidente cerebrovascular
En pacientes aptos que no presentan sangrado en la fase aguda del ictus, se puede administrar activador tisular del plasminógeno (AIT) por vía intravenosa dentro de las 4 horas siguientes al inicio de los síntomas, o bien se puede intervenir la oclusión vascular mediante métodos endovasculares. Los anticoagulantes son uno de los principales métodos de tratamiento para los ictus causados por oclusión vascular, excluyendo la hemorragia cerebral. En la fase aguda del ictus, es importante mantener la temperatura corporal, la hidratación, el nivel de oxígeno y la presión arterial dentro de los límites fisiológicos.
Dado que la mayoría de los pacientes con ictus se benefician de la rehabilitación, los programas de fisioterapia y rehabilitación deben iniciarse lo antes posible. De esta manera, se puede aumentar la movilidad articular restringida. Se pueden prevenir las complicaciones secundarias debidas a la inactividad, como las úlceras por presión y la trombosis venosa profunda. Además, dado que la recuperación neurológica tras el ictus es más visible durante el primer año, especialmente en los primeros 6 meses, es fundamental iniciar un programa de rehabilitación lo antes posible tras el ictus y recibir tratamiento regular durante este proceso.

